Están sonando...The Afghan Whigs!

Les voy a contar una breve historia de un disco (“Gentlemen”, 1993) y de un grupo muy peculiar. De esos que solamente se pueden escuchar en ciertas ocasiones, porque pueden llegar a hundirte el día. El grupo es The Afghan Whigs. Cuentan que a Greg Dulli (su indiscutible líder) le gustaba mucho jugar al baloncesto cuando era jovencito, y que no se le daba nada mal. Harto de apalizar a los paliduchos de su barrio, empieza a frecuentar los barrios negros buscando rivales reales que supusieran un reto. Según él mismo, el frecuentar esos lares le hizo impregnarse de los aires soul y funk, que se fusionaron con el rock clásico que oía en las radios blancas, para darle entidad y personalidad a su particular manera de entender la música.
Cuentan también que The Afghan Whigs nacieron en una celda de Athens, en Ohio, durante el Halloween de 1986.
Lo que sí es cierto es que son enmarcados en la oleada grunge que nace de Seattle, y que con el “Nevermind” de Nirvana como bandera, se encarga de arrasar con toda la escena musical que había hasta el momento. Los Afghan Whigs son fichados por Sub-Pop, el sello que apadrinó todo el movimiento, pero no deja de ser curioso, porque en realidad la música de los Whigs no tiene nada que ver con Nirvanas, Soundgardens y demás.
Si han visto la excepcional película “Beautiful Girls” (el título echa un poco para atrás y puede confundir, pero la película es muy bonita), los recordarán porque interpretan varias canciones de la banda sonora, además de aparecer actuando en ella.
Pero volvamos al personaje antes de adentrarnos en el disco. Tras su primer lanzamiento, Sub-Pop monta una gira con varios grupos de su sello por Inglaterra. Debido a las pésimas condiciones de alojamiento que se podían permitir, Greg contrae una neumonía y el grupo se ve forzado a retornar a los USA. La larga convalecencia hace que nuestro personaje se hunda en uno de sus largos periodos de depresión y agorafobia. Éstos periodos son los que suele aprovechar para meterse en labores compositivas.
A este dramático cuadro le unen la devoción que tiene por la novela negra de James Ellroy, y ya tienen ustedes un cocktail a lo Greg Dulli.
Además, sus discos están siempre en un camino intermedio entre la conceptualidad y la coherencia entre todas las canciones, gracias a la atmósfera de unidad con que son creados y a pequeñas técnicas que suele utilizar Dulli, como repetir estrofas de unas canciones en otras, dando la sensación de que todo es un conjunto, y de que realmente hay un guión en el disco del que saldrán todos los temas.
En el que nos ocupa, Dulli nos narra una dolorosa relación. En el primer tema ("If I Were Going")nos pone en situación diciendo que la relación ya está muerta, pero que no se atreve a acabar con ella. Seguidamente, en “Gentlemen”, que es mi tema favorito a día de hoy, Dulli empieza a buscar fuera lo que no encuentra con su pareja; primero de manera chulesca, y en sucesivas canciones buscando solamente consuelo y compresión. Más adelante, en “Debonair”, se atreve a poner las cosas claras con su chica. Después de una fase de culpabilidad, Greg empieza a recordar que en numerosas ocasiones se ha sentido manipulado, y lo que era remordimiento y dolor empieza a ser liberación.
Lo guapo es que llegado a este punto del disco, en la canción “My Curse”, invita a Marcy Mays de Scrawl para que interprete el tema, que está escrito desde el punto de vista de la pareja de Dulli. Finalmente, reconoce que no puede evitar echarla de menos.
Las escasas ventas de sus discos, las depresiones, el alcohol, sus hospitalizaciones por las crisis estomacales que sufre y, especialmente, los fracasos amorosos serán siempre los detonantes para escribir nuevos discos. Incluso se le diagnóstica como un maniaco depresivo y se pone en tratamiento.
The Afghan Whigs dejan de existir en febrero de 2001. Paralelamente, Dulli publica colaboraciones con otros artistas (el gran Mark Lanegan, por ejemplo) y proyectos (The Twilight Singers).
Actualmente sigue con su carrera en solitario.
Si tienen oportunidad, escuchen este disco. Igualmente recomendable para iniciarse en el mundo de Dulli es “Black Love”.
Espero que disfruten de este grupo tan sumamente especial.









