En la barra con...Chinaski!!!

Sí tu cultura es superior, es porque tus razones disparan mejor. Voy a robar tu comida, voy a vender tu fusil. Me voy a comer un soldado. Voy a llenarme de tí.

lunes, noviembre 28, 2005

El Padrino


Pero no. No voy a hablar de la inmortal saga de Coppola.
Ese tema sería demasiado denso para mi. Se trataría de un conglomerado de elogios de difícil digestión, haciendo que mi exposición hacia tan magna obra rozara lo vomitivo.

Les voy a hablar de mi vuelta (exclusivamente puntual) a las iglesias.

Sí, camaradas, este pasado domingo el que suscribe se convirtió en Padrino del joven Gabriel, la más joven promesa de la Humanidad. No es solamente la gran esperanza blanca, no, es la negra, la amarilla, la verde...y yo soy su Padrino...el tipo que deshará el trabajo que realicen con el joven púber tanto su padre, como su madre, como sus maestros y tutores. Mi trabajo consistirá en enseñarle las cosas que yo creo que son imprescindibles para que goce de un desarrollo pleno y totalmente satisfactorio. Mis artimañas serán aprovechar cumpleaños y visitas a Cartagena, para embadurnarlo con regalos asombrosos, y con charlas des-educativas.

Ese muchacho poseerá el “Led Zeppelín III” antes de que cumpla los 2 años, ahorraré para pillarle una batería de tercera mano, iremos a ponernos calcomanías juntos, nos disfrazaremos de gánsters en Carnaval y de Alex DeLarge (La Naranja Mecánica) en Halloween. Leeremos cuentos de Bukowski y Burroughs para dormir, y me lo traeré a Madrid a presenciar combates de boxeo y visitar el hipódromo.

Hay un largo camino por recorrer.
Y mucho que hacer.
Ayer pagué mi precio.
Mi primera derrota.
Entré en una iglesia.
Y bautizaron a la criatura.
Perder una batalla, pero no la guerra.
Un paso atrás...pero para coger impulso!

Cuando el cura me preguntaba, yo decía “brrrr brrr rrrrorr”...y movía la boca como si le diese la razón. Yo creo que el temible exorcista se quedó con el cuento. Y cuando me preguntó que si confiaba en la Santa Madre Iglesia y no se que más, dije que no, y se me quedó mirando, aunque no se muy bien si se dio cuenta.

Padre Karras! Yo fui el que no echó nada en el cepillo!
Padre Karras! Yo fui el que no le compró lotería!
Padre Karras! Yo fui el que tenía las manos en los bolsillos mientras usted largaba sin parar!
Padre Karras! Yo fui el que pensaba en hacer cochinadas con la Encar mientras usted le enseñaba a la Virgen a nuestro Gabriel.

No volverás a tener al joven Gabriel, maldito Karras.

Lo juro por los cientos de gigas de porno que hay en el disco duro de tu ordenador portátil!

Mi hermana, una exmilitante del PCE, se ha vuelto católica a la vejez, pero yo con mis acciones y mi oratoria salvaré a la criatura de las feroces garras de Benedicto XVI y sus sicarios...Ozzy Osbourne hará el resto!

No he podido evitar su bautismo, pero estoy trabajando duramente para no volver a cometer nuevos errores.

Pequeño Gabriel duerme tranquilo, que aquí está tu Padrino para velar por ti!

Está sonando...The Who!

Nacidos en el 63 y habiendo tomado varios nombres diferentes en sus comienzos, los componentes de The Who (Pete Townshend guitarra y máximo compositor del grupo, Roger Daltrey voz, John Entwistle bajo y Keith Moon batería) proceden en su totalidad del barrio londinense de Shepherd´s Bush, uno de los más duros de la ciudad (según me apunta Mónica, puede que en su tiempo lo fuera, de aquí nacen también los Pistols, pero en la actualidad no es así). Les apadrina un tal Pete Meaden, que es el tipo que se encarga de asociar la imagen del grupo al movimiento Mod, con todo el tema de la ropa, las dianas y las vespas.

Es en el 65 cuando publican el más exitoso de sus singles, y que se convertiría en el himno Mod por excelencia; “My Generation”, y en los sucesivos años su sonido dará varios vuelcos (se pasa de las influencias negroides del principio a una posterior época más psicodélica, o las óperas rock que parecen obsesionar a Townshend, por poner unos ejemplos).

Pero saltémonos todo ese montón de buena música, y vayamos directamente a 1971, ese año que cambió la historia de la humanidad (un servidor nació en él). Es ese año cuando se publica “Who´s Next”.

Pienso que es la obra cumbre del grupo, por encima de “Quadrophenia” o de “Live At Leeds”, disco considerado como uno de los mejores y más influyentes directos grabados hasta día de hoy.

La colección de canciones aquí recogida, es sencillamente majestuosa, y el paso del tiempo lejos de provocar que el disco suene a desfasado, ha dado la razón a los que consideramos que tiene un sonido atemporal.

Algunas de éstas canciones (“Baba O´Riley” y “Won´t Get Fooled Again”) las han devuelto a la actualidad la serie CSI, que en sus diferentes variantes (Las Vegas, Miami y Nueva York) utiliza fantásticos temas de The Who al comienzo de cada capítulo en su presentación. Otros cortes que desatracaría son “My Wife”, “Getting In Tune”, “Going Mobile”, la salvaje “Baby Don´t You Do It” y “The Song Is Over”, por decir algunos, porque la obra es redonda de principio a fin y es realmente difícil decantarse por un tema u otro.

Fases musicales sin control, una voz privilegiada, riffs de guitarra poderosísimos, y unas bases geniales a cargo del bruto de Moon y del elegante Entwistle, a la par que unas composiciones que quitan el hipo, es lo que encierra esta maravilla, la cuál nunca es tarde para reivindicar.

En 1978 muere por sobredosis Keith Moon, uno de los tipos más salvajes de la Historia del Rock And Roll, y en 2002 muere John Entwistle de un ataque al corazón en un hotel de Las Vegas, un día antes de emprender una gira de reunificación.

Yo les presté atención algo tarde, pero la verdad es que es de los grupos que a uno le hacen realmente feliz.

THE WHO FOREVER!!!!!!!!!!

jueves, noviembre 24, 2005

Tiempo


Quizá el umbral de los 35 años sea un buen momento para reflexionar sobre lo transcurrido en nuestras vidas. Una parada para tomar aliento y seguir la marcha. Quizá sea también tiempo de aceptar los cambios que tanto uno como los que le rodean, vamos sufriendo.

Está claro que es imposible darle esquinazo a ciertas sensaciones, y basta con mirarte al espejo por la mañana para averiguar que sí es cierto que la vida son tres días, al menos un día y unas horas ya han pasado. Y también es cierto que la madurez no es lo mismo ahora que hace unas décadas. Hace un tiempo, un tipo de 35 años era un señor mayor. Ahora sigue entrando en los rangos de lo que la gente entiende por “juventud”, aunque tengamos que reconocer que muchas cosas han cambiado.

Y no es tan grave.

Unos ejemplos.

La verdad es que sigue gustándome el salir por las noches y el ponerme hasta las cejas, pero reconozco que cada vez me seduce más el quedarme en casa, el disfrutar de las latas de cerveza de mi frigorífico, el ver una buena película (o mala, pero entretenerme con ella), el quedarme leyendo o el navegar por Internet, con o sin rumbo fijo. Antes no. Antes vivía en la calle, y se me caía el techo encima si prolongaba demasiado mi estancia en cualquier casa.

Otro ejemplo. Antes me castigaba a gusto con diferentes sustancias, me dejaba llevar por sus cantos de sirena y las disfrutaba mucho (bueno, en una época ya no las disfrutaba tanto). Ahora no me seduce tanto la idea. Ya no tengo la necesidad de vivir esas noches-días a todo lo que daba la salud y el bolsillo. Y conste que me sigo dando homenajes, como creo que es lo suyo, pero he quitado cierto componente mágico al asunto, y lo vivo de otra manera.

Y otro ejemplo son las preocupaciones. Y aunque tenemos que procurar que sean las menos posibles, es cierto que ahora uno se calienta la cabeza por cosas que antes no le importaban lo más mínimo, o se hace planteamientos de vida inimaginables en otro tiempo.

Y luego tenemos el otro extremo.

Hablo de esas cosas que está claro que ya no puedes cambiar, ni que quieres cambiar, porque si no lo has hecho ya, dudo que se pueda producir. Hablo de cosas básicas en la vida de uno, como por ejemplo el Rock And Roll. Yo tengo claro que me gusta la música y que parte de mi vida estará dedicada a ella y compartida con ella, como hasta ahora. Sigo sintiendo las mismas sensaciones escuchando discos o viendo ciertos conciertos que cuando tenía 13 años. Eso no cambiará nunca. Lo prometo.

O las reuniones con los colegas. En numerosas ocasiones para echar un mus o para ver un partido, o simplemente para bajar al bar y echarte unas risas mientras Mahou hace su trabajo.

En fin, que el tiempo pasa de manera inexorable, y que no solamente lo veo en mí a través de estas arruguillas que me salen de los lados de los ojos, sino en la gente que me rodea desde hace muchos años.

Y esto debe ser la vida.

Ir aceptando que pasa y que no hay dios que lo evite.

Digo yo.

Salud!

miércoles, noviembre 23, 2005

Machismo literario


Ya saben que mi amor por la obra de Charles Bukowski es algo fuera de lo normal. Llevo leyéndolo desde hace decenas de años y he releído todos sus libros publicados en castellano varias veces.

El caso es que la imagen de este tipo y de su alter ego (Henry Chinaski) entre cierto sector no es demasiado buena. En las entrevistas, cuando le acusaban de machista, él se defendía argumentando que no atacaba solamente a las mujeres, sino que él se cagaba en la humanidad al completo, sin diferenciar entre sexos.

Particularmente, creo que Hank sí que tiene un punto machista, pero también entiendo que en su mundo y en la época que le ha tocado vivir, no es ninguna excepción. Ojo que no quiero en ningún momento justificarlo, simplemente quiero decirles que lo excepcional es que no hubiera sido machista, no el serlo. También es cierto que otros escritores norteamericanos anteriores o contemporáneos a él tampoco se quedan atrás (Miller, Capote, Hemingway,...); todos de indudable calidad.

Pero a su favor diré que en su obra se va viendo cierta evolución de su propia persona. Sus libros y poemas cuando es joven son más violentos y es mucho más duro que en su etapa más madura. El cambio es paralelo tanto a la evolución de la concienciación social sobre el tema de la mujer, como al equilibrio que consiguió a nivel personal con su última esposa. Con ella cambia su manera de escribir, y coincide con su reconocimiento como escritor (recordemos el éxito le llega a los 50 años, después de vagabundear por los Estados Unidos durante mucho tiempo, o trabajando de triste funcionario de correos durante otro montón de años).

Bueno, en realidad todo esto venía porque en más de una ocasión, alguna amiga me ha preguntado sobre Bukowski y el machismo, y yo solamente les puedo decir que lo mejor es que ojeen su obra.

Por cierto, amo tanto su prosa como su poesía, y como esta última faceta es la más desconocida de él, me permito el pegarles aquí el que considero mi poema favorito de Bukowski:

confesión

esperando a la muerte
como a un gato
que saltará sobre la
cama

estoy muy afligido por
mi esposa

ella verá este
tieso
blanco
cuerpo
lo sacudirá una vez, quizás
de nuevo

“Hank!”

Hank no
responderá

no es mi muerte lo que
me preocupa, es mi esposa
abandonada con este
montón
de nada.

quiero
hacerle saber
sin embargo
que todas las noches
durmiendo
a su lado
incluso los más triviales
argumentos
fueron cosas
siempre espléndidas

y las difíciles
palabras
que siempre temí
decir
pueden ser
dichas ahora:

Te amo.

martes, noviembre 22, 2005

Oscar a la mejor Banda Sonora Original


El otro día escribía un post en el foro musical ese que suelo frecuentar (pero que cada vez hago menos, pues se han ido algunos de mis foreros favoritos) , sobre cuál era el grupo que formaba el núcleo de la banda sonora de mi vida. En fin, que tras pensarlo mucho, me quedé con estos nombres, cada uno de ellos por diferentes motivos: La Polla Records, Los Marañones, Rosendo Mercado, Negu Gorriak, o incluso Ferroblues por su condición tanto de gran banda como de paisanos.

Pero estaba claro que no había acertado con ninguno de ellos.

Yo buscaba ese grupo que a todos los que hemos caminado juntos estos últimos 15 años nos ha unido.
Ese grupo que siempre podías ponerlo en casa del Piñe y que a todo el mundo le gustaría.
Ese grupo que si tocaba cerca (o lejos!!!) de casa, fijo que iríamos a ver casi todos.
Ese grupo que nos ha ofrecido los mejores y los más lamentables conciertos, porque siempre ofrecían algo; malo o bueno (como cada uno de nosotros).
Ese grupo que no paraba de sonar en nuestros pisos de estudiantes.
Ese grupo del que esperabas ansioso cada nuevo lanzamiento discográfico.

Y creo que el grupo que mejor representa esa Banda Sonora (insisto que no son lo únicos, pero sí sus mejores representantes) son Los Enemigos.

Si Señora.

Hemos disfrutado a Josele y sus muchachos durante muchísimo tiempo, y el número de recuerdos ligados a ellos es abrumador. También creo que es el grupo que más veces he visto en directo (bueno, contando con Josele en solitario, porque sino posiblemente serían Los Marañones). No importa mucho hablar de discos en concreto, hablo del espíritu Enemigo que durante tanto tiempo nos ha poseído a gran parte de nosotros. Pero bueno, si me tuviese que quedar con tres discos de ellos posiblemente diría “Un Tío Cabal” porque fue el primero que escuché (aún conservo el precioso vinilo), “La Vida Mata”, porque es el que más he cantado y “Tras El Último No Va Nadie”, porque posiblemente sea el que más me gusta.

Bueno, pues solamente venía para decirles esto.

Es posible que alguno no esté de acuerdo con mi elección como el grupo de nuestras vidas, pero yo pienso que sí que lo son.
Salud!

PD: Nos vemos este viernes en Cartagena disfrutando de Josele y su música...una vez más!!!!!!!!!!!!!!

lunes, noviembre 21, 2005

Fútbol


Hace unos años, cuando frecuentábamos el Rey de Copas y cuando estábamos en pleno auge militante, recuerdo que entre los izquierdosos no era muy popular el fútbol. Vaya, que gran parte de colegas nos metían caña por ser futboleros. Buena parte de las muchachas tampoco lo aceptaban, y recuerdo más de una acalorada discusión defendiendo tan noble arte.

Sin embargo, Pichón, Piñeiro y yo éramos fijos los sábados por la tarde en el Bar Valencia, justo debajo del Rey de Copas, dónde veíamos el partido de la semana y tomábamos un bocadillo de magra con tomate, nos metíamos unos cuantos tanques de cerveza en el cuerpo, y después subíamos al Rey.

La verdad es que ahora me gusta bastante menos que antes, y no lo sigo tanto. Procuro estar enterado de las cosas (la verdad es que no hace falta mucho esfuerzo por mi parte, ya que el bombardeo mediático es muy alto), pero cada vez veo menos partidos.
Pero lo del sábado pasado fue distinto.

El sábado pasado volví a disfrutar de dos cosas muy importantes.
La primera y más importantes fue volver a ver un partido de fútbol con los muchachos y la Encar, la Luchi y la Espe. Todos en casa del Chaval. Litros de cerveza, palomitas requemadas y patatas fritas.

La segunda cosa, el espectáculo. Un partido de esos que realmente te gustan, de los que no quieres que terminen. Ya no solo por la humillación deportiva del Real Madrid (siempre es un placer verles por el campo corretear como pollos sin cabeza...aunque si les digo la verdad corretear, lo que se dice corretear, no lo hacen demasiado), sino por el espectacular juego del Fútbol Club Barcelona.

Qué grande.

Me recordó a aquellos tiempos en los que Stoichkov, Beguiristain, Bakero, Laudrup, Romario, Koeman, Goicoechea...nos deleitaban con el mayor espectáculo deportivo que yo haya podido presenciar.

Ahora los héroes son Ronaldinho, Messi, Xavi, Puyol...y el bueno de Etoo, entre otros, pero las sensaciones fueron las mismas.

En el segundo gol del Barça, metí un grito que asusté al Piñe y todo. Y hasta a la Lucía se le veía metida en el partido. Míchel hablaba de jugadores de dibujos animados, como en su día definiría Valdano a Romario, y mientras veíamos el partido, Miguelillo nos deleitaba con sus teorías futbolísticas (de las que suelo discrepar en muchas ocasiones) y charlábamos de cualquier cosa y no parábamos de decir disparates.

En fin, que la verdad es que lo disfruté muchísimo. Y me acordé de cuando no era políticamente correcto estar embrutecido por el espectáculo balompédico.

Y yo digo; me gusta el fútbol.

Y desde que tengo uso de razón, si te gusta el fútbol te tiene que gustar el Barcelona. No son los que más títulos ganan, pero sí son los únicos que no me cansaré de ver jugar. Está claro que hay largos ciclos en los que no dan ni una, pero su manera de entender este deporte, su filosofía, para mí es la perfecta. Es como si te declarases amante de este deporte, pero dijeras que te no te gustase Brasil. Lo mismo.

Y lo del sábado fue eso.

Fútbol.

domingo, noviembre 20, 2005

Tren de largo recorrido


Se subió en la estación de tren del Carmen, de Murcia. Lucía un pelo rojo, producto de la sesión de peluquería que se dio el sábado por la tarde, buscando un aire más juvenil y desenfadado. Aquel nuevo aspecto le había costado unos 30 euros, en la peluquería clandestina de Consuelo. Allí comentó que el domingo por la mañana se iba en tren a Madrid.

Lo que no contó es que fue en el Curso de Iniciación a la Informática para Mujeres donde conoció a Baldo a través de un chat. La verdad es que le costó un poco habituarse a trastear con el teclado, pero como ya dio clases el curso pasado y en este no se apuntó nadie nuevo de la Asociación de Vecinos, los responsables del curso permitieron que repitiesen las mismas alumnas (menos la Paula, pues han destinado al marido fuera y ya no vive en la ciudad), alcanzando así un nivel de pulsaciones bastante aceptable.

El caso es que Maria Luisa y Gertru fueron las que empezaron a invitarla a que entrase en los chats, y poco a poco fue cogiéndole el gustillo. Hasta llegar al momento actual, han pasado cinco meses de charlas a través del monitor con Baldo y de enviarse fotos y coger una amistad que ella considera especial.

Lleva 10 años de viudedad y hoy, a sus 63, va a coger su primer tren en muchísimo tiempo. Ha releído el billete de tren varias veces, pero cuando llega a su asiento observa algo intranquila que una muchacha ocupa su localidad. Al lado tiene a una amiga con la que charla en voz muy alta.
.- "Perdonar, bonitas, pero creo que ese es mi asiento. El 4-A, el de la ventana."
.- "No, señora. Mire bien su billete, que este es el nuestro."
.- "Lo he leído varias veces, pero a ver…aquí dice 4-A"
.- "Señora, asegúrese de que es el coche 6."
.- "El coche 6…si antes lo he mirado…sí, aquí dice coche 6."
.- "A ver…"
Una de las chicas coge el billete de la señora, y tras comprobar que los datos están bien, decide revisar su propio billete.
.- "Coño! Pues es verdad", le dice a su amiga. "Nuestro coche es el 8, nena, no éste."
.- "Claro, si ya lo decía yo. Es que lo he mirado antes varias veces", espeta ella.
.- "Vámonos a nuestro coche, nena."
.- "Si es que lo he mirado yo y me ha extrañado." Vuelve a repetir ella.
Hasta tres veces comentará nuestra protagonista que ella revisó el billete. Como si esperase un reconocimiento por llevar la razón, que no le llegará ni por parte de las muchachas equivocadas, ni por parte del resto del pasaje.

Un tipo de unos treinta y tantos observa la escena y se alegra de que la mujer tenga la razón.

Una vez que las muchachas se han marchado a su respectivo vagón, ella se acomoda en su asiento y deja su maleta a su lado, temerosa de que alguien pueda quitársela. A los pocos minutos, pasa el revisor y le invita a que la deje en el lugar que corresponde a los equipajes, convenciéndola de que no va a ocurrir nada y prometiéndole una mayor comodidad. Nuestra señora se dejará convencer, y gozará de mucho más espacio el resto del viaje.

Pese a que anoche no durmió demasiado debido al estado de nervios, no consigue tampoco pegar ojo durante el trayecto. Hoy es el día en que conocerá a Baldomero, Baldo es como se hace llamar en el chat, y está realmente excitada y nerviosa.

El tren llega a la estación de Chamartí, y no encuentra a nadie en el andén. Bien es cierto que, paradójicamente, el tren ha llegado con unos minutos de adelanto, pero ella esperaba ver allí a Baldo. Le reconocería por las diferentes fotos que éste le ha ido enviando a lo largo de este tiempo. A ella no le ha quedado una gran paga, pero sabe administrarse bien los 570 euros mensuales, y ha tirado de los ahorrillos para pagarse el billete.

Ha preferido no contar nada a sus hijos porque su mayor no aceptaría nunca que ella rehiciese su vida con otro hombre que no sea su padre, que en paz descanse. El pequeño, Alberto, se casó hace cinco años, y éste seguramente sí que lo entendería, pero no quería precipitarse y tampoco le ha dicho nada.

Como no suelen llamarla muy a menudo, nadie notará que se queda tres días en Madrid, fuera de su ciudad.

Y allí está ella.

Un manojo de nervios intentando localizar a su nuevo amor. Viendo el despiste del que hace gala, el tipo de unos treinta y tantos años que compartía vagón con ella pasa a su lado, esperando que la mujer le pregunte por algún lugar de la estación, pero es obvio que la señora prefiere la indicación de un vigilante que se cruza en ese instante en sentido contrario. Tras recibir alguna información por parte del vigilante jurado, ella se apresura y sube por la escalera mecánica. Una vez que ya ha subido al vestíbulo, decide acercarse a la cafetería.

Allí está Baldo.

No está solo.

Cuando ella se acerca con la maleta, él la reconoce enseguida.
Baldo le da un beso en la mejilla.
Ella sigue algo confusa.
.-"Éste es mi compadre Juan. Es tan guapa como te dije eh, Juan?"
.- "Sí! Jajjaja!"
Juan enseña su mella al estallar en carcajadas.
Baldo es tal y como imaginaba ella. Excepto por el color rojizo de sus ojos y por su aliento, pero está claro que cinco martinis, tres cervezas y las dos copas de coñac más el carajillo, hace que tu aliento no tenga precisamente un aroma de rosas.
Ella se inquieta un poco, y la desilusión empieza a verse en su cara.

Pasará toda la comida observando cómo Baldo y Juan repasan la jornada futbolística. De vez en cuando Baldo le hará alguna pregunta referente a sus hijos, y cuando ella empiece a coger cierta soltura explicando algún detalle de ellos, será interrumpida con alguna gloriosa anécdota de bar protagonizada por Juan o por el mismo Baldo.

Llega la tarde.

La cantidad de vino ingerida en la comida ha sido bárbara. Ella no ha probado casi bocado y ha bebido medio botellín de agua. Finalmente se van a una pensión, pero cuando ella sale del aseo después de lavarse un poco antes de que pueda ocurrir lo que posiblemente él está esperando, y no sin gran cantidad de temores y remordimientos por algo que aún no ha hecho, descubre para su asombro que él está dormido.

Se queda parada en medio de la habitación.

Pensando.

No sabe si llorar o salir de allí inmediatamente.

Así que volverá esta tarde a Chamartí, en un taxi que le dará y cobrará un formidable e innecesario rodeo por la ciudad, para ver a qué hora sale el próximo tren de regreso, y esperará un montón de horas sentada en una incómoda silla de metal mientras se siente algo abrumada por el ir y venir de cientos de pasajeros, y su pensamiento estará recreándose en las figuras de su difunto esposo y de sus hijos, sobretodo del mayor.

Mañana en el Curso de Iniciación a la Informática para Mujeres, la Maria Luisa y la Gertru le preguntarán que cómo ha ido el encuentro.
Ella dirá que al final prefirió quedarse en casa viendo un programa de famosos, y que se durmió en el sofá con la televisión encendida.

O tal vez les dirá que la llamaron sus hijos porque la querían invitar a cenar por ahí fuera.

Pero de lo que estoy seguro es de que nunca volverá a coger un tren de largo recorrido.

lunes, noviembre 14, 2005

Armas de destrucción masiva!!!!



Cuando me fui a vivir a Murcia, me las prometía muy felices. Recuerdo que la ilusión era mucha, y que el hambre por conocer seres y estares era inmenso.
La verdad es que gracias a mi formidable forma de ser y a que suscito interés en las personas que tienen la suerte de coincidir conmigo, aquella experiencia fue poco a poco enriqueciéndome, y de aquella época conservo muchísimos inmejorables recuerdos y un puñado de amigos y amigas tan inmenso que sería grosero ponerme a nombrar ahora mismo.
Nuestro centro de funcionamiento era todo el Barrio de Santa Eulalia, y el centro neurálgico de nuestro territorio el Café – Librería Itaca. Es ese el lugar dónde he pasado más horas de toda Murcia. Incluso si sumara la estancia en todas las casas en las que he vivido en aquella ciudad, la cantidad de horas acumuladas en el bar haría ridícula esa cifra. Dicho bar lo conocerán gran parte de la gente que se deja caer por este post, y a los que nunca lo han visitado, les diré que es un sitio donde se reunía el rojerío local y en el que han currado un buen montón de conocidos. Incluso yo mismo he trabajado en ese sitio en alguna ocasión. Las encerronas en el bar hasta que el sol entraba por sus grandes cristaleras eran famosas. Nos castigábamos duramente dentro del local, mientras arreglábamos el mundo con interminables conversaciones que llevaban a pocos sitios, pero que eran un placer.
Pero aquel maravilloso sitio (que por cierto, actualmente cuando voy a él, me ocurre más de una vez que no conozco absolutamente a nadie. La verdad es que en situaciones así es cuando te das cuenta que el paso del tiempo y sus consecuencias son inexorables, y uno se entristece) también me hizo mucho daño.
Me explico.
El bar – librería se definía como un bar folk.
Folk!
Es en ese sitio donde sufrí los mayores horrores musicales a los que he sido sometido. La tortura más inhumana jamás soportada por una buena persona, como soy yo! Decenas de miles de notas emitidas por hordas de gaitas que harían enfermar al más sano de los seres...que harían sonrojar al más vil de los villanos. Cuanto horror en forma de grabación musical ha sido desatado en ese bar que, paradójicamente, amo profundamente. Solamente cuando estaba mi querido Pedro Galindo trabajando se nos daba un poco de tregua, y atacaba con sus discos de R.E.M.
He pagado por todos los pecado que pueda llegar a cometer en 500 vidas!
Sé que algunos se morían de ganas por saber porqué no respeto ese sonido maligno que emiten las gaitas...pues ya lo saben.
Ésta es la razón principal.
Me río yo de Guatánamo, si los comparamos con el Itaca en plena fiebre folkie.
Claro que me gustan las gaitas del “No Somos Nada” de La Polla Records, o las del ejército escocés entrando en la batalla, o las del Día de San Patricio en el desfile que hacen los irlandeses por Nueva York en “El Clan De Los Irlandeses”, o las de AC/DC en “It´s A Long Way To The Top /If You Wanna Rock And Roll”, o en algún tema de The Pogues...pero eso es algo dosificado y sostenible. Lo que no puede ser son esos discos infumables que ponían sin piedad algunos de los componentes de la Cooperativa Itaca.
No, amigos y amigas. No me van a convencer.
Andrés Pedreño...tú me entiendes, estoy seguro de ello!!!!!!!!!!!!!
Yo soy un superviviente del terrible ataque gaitero, y estoy orgulloso de ello. Por eso emprendo esta cruzada, porque tengo una experiencia terrible que contar. Espero estar dando charlas en las universidades e institutos dentro de un tiempo, previniendo a la juventud de tan monstruoso artefacto.
Yo puedo contarles mi particular bajada a los infiernos, de manos de un palo con agujeros, una bolsa llena de aire, y un tipo sin escrúpulos soplando y apretando la bolsa.
Si Fraga contrató a 300.000 millones de gaiteros para una de sus envestiduras, será por algo.
Así que si prometen mantenerme lo más alejado posible de tan terrorífico invento, yo les respetaré.
Palabra.