Corto Maltés

Quizá sea porque Corto no tenía línea del destino en su mano y decide “dibujarse” la suya propia con la cuchilla de afeitar de su padre. Quizá sea por la época que le tocó vivir, ya que nació el 10 de Julio de 1887 en La Valeta (Malta). Hijo de un marino británico y de una gitana sevillana llamada la “Niña de Gibraltar”.
Quizá porque oficialmente residió en La Antigua (Antillas), aunque él prefería pasar el máximo de tiempo posible en Hong Kong.
O quizá porque pasó buena parte de su infancia en Córdoba, lo cierto es que Corto Maltés es el personaje más libre que yo haya conocido jamás ni en libros, ni en películas y, desde luego, ni en la vida real. Con sus propias ideas, no sabe lo que es echarse a atrás, ni conoce el término “vendido”, no tiene dios ni amo y pese a no ser nada políticamente correcto, mantiene una moral propia con la que sin duda coincido en la mayoría de ocasiones.
Conoció a Stalin cuando era botones en Italia, a Jack London en Argentina, fue pirata, traficó durante la I Guerra Mundial e incluso se alistó en las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española, donde desaparece para no volver a ser visto...aunque Hugo Pratt siempre insistió en que Corto no murió en España y que se instaló tras la guerra en algún pueblo costero a tomar su definitivo descanso.
Guerras, brujería, viajes (desde la Argentina hasta Pakistán, desde Venecia a Etiopía, desde la Amazonía a Siberia, desde New Orleans hasta Shangai o Mongolia...incluso partió en busca de la Atlántida!!), su incomparable amistad con Rasputín, la Historia, el amor, el romanticismo, la aventura, la clase...mucha clase es la que rebosa toda la obra de Hugo Pratt con nuestro personaje favorito.
Si alguna vez tengo que reencarnarme que sea en el gran marino anarquista, el tipo con el don de la oportunidad, que sea en Corto Maltés.






